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martes, 18 de abril de 2017

Gobierno de Trump va contra Mara Salvatrucha

Gobierno de Trump va contra Mara Salvatrucha







Por SADIE GURMAN
WASHINGTON (AP) — El gobierno de Donald Trump prometió el martes poner freno a la Mara Salvatrucha, o MS-13, la despiadada pandilla callejera centroamericana a la que se le atribuyen una serie de asesinatos recientes en el área metropolitana de Nueva York, y acusó a las políticas fronterizas de la era Obama de permitir que crezcan sus filas.
La pandilla es conocida por cortar y apuñalar con machetes a sus víctimas, y por sus actividades de narcotráfico, prostitución y otros delitos. Sus reclutas son principalmente estudiantes de secundaria de comunidades inmigrantes. Y todo aquel que intenta abandonar sus filas se arriesga a represalias violentas, según las autoridades.
"Estas organizaciones se enriquecen envenenando a nuestras comunidades, con el tráfico de menores con fines de explotación sexual e infligiendo horrible violencia en las comunidades en las que operan", dijo el secretario de Justicia Jeff Sessions antes de reunirse con altos funcionarios federales para discutir la manera de desmantelar a las pandillas transnacionales extremadamente violentas.
Las advertencias de Sessions fueron respaldadas por el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, en un discurso por separado unas horas antes de que Trump tuiteara que "las débiles políticas migratorias del gobierno de Obama permitieron que se formaran las malévolas pandillas de la MS-13 en ciudades de todo el país. ¡Las sacaremos rápidamente!".
Los orígenes de la Mara Salvatrucha se remontan a Los Ángeles, adonde miles de salvadoreños que huían de la sangrienta guerra civil de su país arribaron en la década de 1980, para proteger a los inmigrantes de las pandillas mexicanas y de afroestadounidenses. Conforme las comunidades centroamericanas han ido creciendo, también lo ha hecho la pandilla, la cual actualmente se estima que cuenta con 30.000 miembros que operan células semiindependientes, en su mayoría en Centro y Norteamérica. De acuerdo con funcionarios federales, hay más de 10.000 elementos de la MS-13 en Estados Unidos.
El Departamento de Justicia sospecha que los líderes de la pandilla utilizan teléfonos celulares desde prisiones en El Salvador para ordenar a sus miembros en Estados Unidos que maten a sus rivales y extorsionen a empresas legales e ilegales de inmigrantes.
Las autoridades sospechan que los miembros de la pandilla son los responsables de los asesinatos de cuatro jóvenes en la región central de Long Island la semana pasada, parte de los 11 homicidios que han sacudido desde septiembre a los inmigrantes de clase trabajadora que viven en Central Islip, Nueva York.
Sessions ha hecho un llamado a procesar de manera más agresiva delitos como el cruce fronterizo ilegal y el tráfico de personas hacia Estados Unidos, con el fin de frenar la violencia.
"No podemos permitir que esto continúe. Protegeremos nuestra frontera, expandiremos nuestras fuerzas migratorias y eliminaremos sus líneas de abastecimiento. Si eres pandillero, te encontraremos", advirtió Sessions, quien también acusó a las llamadas ciudades santuario, que limitan la cooperación local con las autoridades migratorias, de socavar los esfuerzos para combatir a dichas agrupaciones criminales.
Posteriormente, el mandatario tuiteó que "Sessions está realizando un trabajo fantástico: hoy anunció nuevas medidas para desmantelar a las pandillas violentas como la MS-13. ¡Prometí que seríamos duros, y lo somos!".
En un discurso por separado en la Universidad George Washington, Kelly dijo que los grupos delictivos transnacionales, como los cárteles del narcotráfico y la MS-13, están involucrados en el secuestro, tortura y tráfico de personas, por lo que representan una de las mayores amenazas contra Estados Unidos. "Viven totalmente al margen de la ley y no tienen consciencia ni respeto por la vida humana", recalcó.
Durante el mandato de Obama, el gobierno se enfocó en los inmigrantes que estaban ilegalmente en el país y que representaban una amenaza para la seguridad pública y nacional, así como en las personas que habían cruzado más recientemente hacia Estados Unidos. Bajo las políticas de Obama se deportó a más de 2,5 millones de personas, muchas de ellas representantes, sospechosos o miembros confirmados de pandillas.
El gobierno de Obama realizó esfuerzos sin precedente para combatir a la MS-13, enfocándose en las finanzas del grupo y declarando a la pandilla como una organización criminal internacional sujeta a sanciones del Departamento del Tesoro. El objetivo de las medidas puestas en marcha en 2012 era obstaculizar la capacidad de la pandilla para canalizar sus recursos de regreso a los líderes en El Salvador o para lavar las ganancias criminales a través de negocios legítimos.
La semana pasada el FBI agregó a la lista de los Diez Fugitivos Más Buscados a un miembro de la MS-13 que es sospechoso de matar con un bate de béisbol y un destornillador a un hombre en 2011.
Pero James Trusty, quien estaba al frente de la sección de pandillas y crimen organizado del departamento hasta que dejó el cargo en enero, dijo que aparentemente el grupo ha experimentado un resurgimiento reciente.
Se necesitan filtros más estrictos en la frontera para impedir que los miembros de la MS-13 lleguen a Estados Unidos, dijo Trusty, quien resaltó que muchos de ellos son entrenados para decirles a los agentes migratorios que huyen de la violencia en su país, a fin de permanecer en Estados Unidos.
"Mi opinión es que debe haber cierta relación entre las negligentes políticas migratorias y el resurgimiento de las pandillas en lugares en donde ya existían", subrayó.
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El periodista de Associated Press Jake Pearson en Nueva York contribuyó con este despacho.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El Salvador se declara en emergencia ante asesinatos de policías

El Salvador se declara en emergencia ante asesinatos de policías

Un policía patrulla una calle de San Salvador, el 9 de
 marzo de 2014 (AFP/Archivos | Inti Ocon)
Los asesinatos de policías y soldados por parte de las pandillas pusieron en emergencia a las autoridades salvadoreñas que arreciarán el combate a esas bandas, que ya mataron a 44 agentes este año.
Las dos últimas víctimas de estos ataques fueron el subinspector de la Policía Nacional Civil (PNC), Lorenzo Rojas, y su hijo universitario Marvin Antonio Rojas, quienes fueron asesinados este miércoles a balazos al salir de su casa en las faldas del volcán de San Salvador, en el noroeste de la capital. La esposa del oficial resultó herida en el ataque.
"Nosotros estamos en emergencia por los ataques a los policías, como Fiscalía vamos de frente contra la delincuencia", declaró en una improvisada rueda de prensa el fiscal general Douglas Meléndez, tras conocer el asesinato del subinspector.
En las últimas dos semanas, una decena de agentes policiales y tres soldados de la Fuerza Armada han sido asesinados en distintos puntos del país en acciones que las autoridades atribuyen a las pandillas, que han cometido los crímenes, en su mayoría, cuando los efectivos se encontraban de licencia.
El director de la policía, comisionado Howard Cotto, tras lamentar los asesinatos de agentes policiales, dijo que ante esa situación "preocupante", giró instrucciones a los policías a que "tomen las medidas de seguridad necesarias" para evitar ser atacados por pandilleros.
"Estamos investigando estos crímenes, vamos a dar con los responsables", sostuvo Cotto.
- Asesinatos para amedrentar -
Para el fiscal general, los asesinatos de policías y soldados son hechos por las pandillas para "amedrentar" a los miembros de esos cuerpos.
"Estos ataques definitivamente los están haciendo para amedrentar, para bajar la moral de los policías", sostuvo Meléndez, tras advertir que "vamos a ir en contra de la delincuencia, de estas personas que están cometiendo estos ataques, tenemos que atacar a la delincuencia".
El jefe fiscal dijo que la institución también ha girado instrucciones a fiscales para que "tomen las medidas de prevención" necesarias para evitar ser blancos de las pandillas, y lo mismo ocurre en la Fuerza Armada.
En tanto, la procuradora de Derechos Humanos, Raquel Caballero, tras condenar los asesinatos de policías dijo que "es necesario y urgente tomar acciones de protección" no solo para los agentes y soldados, sino también para sus familias.
El ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez, indicó que muchos de los asesinatos habrían sido ordenados por cabecillas de pandillas desde cárceles donde están recluidos.
Ante esa situación, este miércoles la Dirección General de Centros Penales (DGCP) trasladó a casi medio centenar de cabecillas de pandillas desde los penales de Izalco (oeste) y Ciudad Barrios (este), a la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca, conocida como "Zacatraz", en el sureste del país.
"La cárcel con el régimen más duro está esperando a todos los que atenten en contra de los miembros de la policía", advirtió Ramírez, en referencia a la cárcel de Zacatecoluca, considerada la más estricta del país por sus fuertes medidas de encierro y seguridad.
Para intentar contener la ola de violencia delincuencial, el gobierno salvadoreño mantiene en las calles a poco más de siete mil soldados en apoyo a labores de seguridad pública que efectúa la policía.
En lo que va del año, la policía contabiliza 500 enfrentamientos armados con pandilleros a lo largo del país, detalló Cotto.
La violencia en El Salvador, que en buena medida se debe a las pandillas, dejó 4.581 muertos entre enero y octubre, de acuerdo con cifras del Instituto de Medicina Legal (IML).
Las pandillas salvadoreñas tienen unos 70.000 miembros, de los cuales 16.000 están encarcelados, según las autoridades.
Oscar BATRES
AFP